Los imprescindibles
- Tteokbokki — pastelitos de arroz masticables cocidos a fuego lento en una salsa de gochujang (pasta de chile) agridulce. La comida callejera coreana más icónica, sin discusión.
- Gimbap — rollos de arroz con alga, con una forma similar a la del sushi pero con un sabor y un relleno claramente coreanos, y una comida para llevar genuinamente buena.
- Hotteok — un panqueque dulce relleno, normalmente de azúcar moreno, canela y frutos secos, mejor recién hecho y caliente en los meses fríos.
- Odeng/eomuk — brochetas de pastel de pescado cocidas en caldo, a menudo se venden junto al tteokbokki, y el propio caldo se sirve como bebida caliente.
- Twigim — surtido de frituras (verduras, marisco, boniato) que se venden por peso o por pieza, normalmente junto a los puestos de tteokbokki.
- Bindaetteok — panqueques salados de judía mungo, una especialidad sobre todo del mercado Gwangjang.
Dónde comerla en realidad
El mercado Gwangjang es, sin duda, la experiencia de comida callejera más concentrada de la ciudad. La calle peatonal principal de Myeongdong es la opción más práctica y adaptada al turista, aunque con el precio correspondiente. Los puestos nocturnos (pojangmacha) en zonas de vida nocturna como Hongdae y Jongno ofrecen un menú algo distinto, más pensado para acompañar unas copas.
Cómo funciona en realidad
La mayoría de los puestos funcionan pidiendo y pagando sobre la marcha, con opciones de asiento que van desde ninguna (se come de pie) hasta simples taburetes en una barra compartida. El efectivo solía ser imprescindible aquí, pero la aceptación de tarjeta ha crecido mucho — aun así, conviene llevar algo de efectivo en billetes pequeños para los puestos más tradicionales.